En una de esas intrusiones que los blancos hicieron a nuestros territorios de Jaguares, se recuerda entre tantas de ellas, aquella en la a caballo un puñado de blancos armados con mosquetes en plena noche de luna se acercaron a la Campiña.
El egilda estaba desolado, los Indios acostumbran dormir temprano, sin embargo un pequeño grupo se había quedado en la esquina de un Bar (si es que se puede decir de esa forma)
En su momento los Blancos acabaron con cuanto indio se cruzara en su camino, uno logró escapar para dar la voz de alerta al resto de sus compañeros, a lo lejos vieron venir los caballos con antorchas que en lugar de fuego parecian demonios cabalgando a tomar las vidas de los ingenuos.
Cerraron la portezuela de la taberna, una estructura tosca de madera muy gruesa, quedando fuera uno de sus invitados, a este llegó su igual herido de gravedad diciendo vienes los amos, no se que les ha pasado pero dicen que vienen a castigar a aquel que ha osado tomar una joya de la casa de Don Juan, que este día celebrando los quince años de su Hija Eleonor y presentarla en sociedad, algún Indio mal agradecido ha cometido la impertinencia de robar la joya que su padre le ha brindado para tal oportunidad. No descansará hasta atrapar al Indio que ha obrado mal, no puedo respirar, alejate amigo mío del lugar si la vida quieres conservar....
El indio cayó al suelo ya sin respirar, el invitado de nombre Izquicar nada pudo hacer, la herida en su costado era de gravedad.
Izquicar subió al techo de la taberna, viendo venir hacia si la jauria de blancos, los cascos de sus caballos rechinan en la polvareda, todas las chozas de los indios estan cerradas, Don Juan da instrucciones a sus amigos que las antorchan lancen contrato todo lugar, se incendian con la poca paja del techo y las pocas varas de bahareque que sirven de pared con las rutinarias varas que sirven de entrada, son faciles de quemar, las llamas avanzan con gran facilidad.
Izquicar vió con llanto, como de algunas chozas mas de algun plebeyo, mujeres o niños intentaron salir del lugar, pero los blancos los volvían a su hogar para verlos quemar.
Nada quedó del lugar, del pequeño cantón solo se logra vislumbrar cenizas donde estan las chozas de los Indios, solo Izquicar salio vivo de ese lugar. Tomo su tecomate, lo puso en su hombre y partió a tierras lejanas para no regresar, el llanto en su mirada, sus manos temblorosas por la impotencia de no poder ayudar.....
Hasta hoy, no es posible, no hay nada que hacer, los blancos son dueños de todo lugar, incluso una gallina es mas valiosa que la vida de indio, es hora de partir, aqui la vida se puedir si Izquicar se queda incluso a dormir.
Las matanzas, los atropeyos siguen siendo parte de la vida normal de cualquier Indio.....No queda ya casi nada de esa raza encantadora, nos han quitado todo, nuestra religión, nuestros dioses, nuestras tierras, nuestros hijos y nuestras mujeres, incluso nuestra dignidad, pero llegará el día en que esta raza se levantará y volverá a resplandecer como en los tiempos de Atlcatl y Caupolican... hoy les extrañamos.
La invasión a esta campiña solo es una mas de tantas, pero Ohhhh Dios de nuestros ancestros, Soy Izquicar si en verdad existen y tienen a bien respaldar a nosotros vencidos y desdichados de este lugar, enviad a nuestro Guía, aquel que algun día nos gobierne como personas de una misma tribu y no como esclavos escoria de este solar.
Escuchar mi petición, enviarnos a ese que Desciende del Cielo a nuestro Principe que venga a gobernar y recuperar la dignidad de esta raza en un tiempo gloriosa.
miércoles, 29 de diciembre de 2010
sábado, 20 de noviembre de 2010
El Último Principe Maya - Resumen
Esta es la Historia de Ilhuitemoc - El que Desciende del Cielo, nuestro Último Principe Maya.
Nacido de Padre Blanco y Madre Ladina, durante mucho tiempo no conoció su destino, ahora se prepara para dirigir los caminos de aquellos a quienes ha venido a comandar ahora como en una de las tantas guerras de sus antepasados, una guerra con armas diferentes, las del pensamiento, que sus iguales no saben utilizar, una nueva guerra igual o peor de sangrienta que las de sus ancestros, hoy cual Atlas lleva sobre sus hombros la responsabilidad de dirigir a su pueblo y encausar los cambios necesarios para que su tribu sea respetada.
Ilhuitemoc - El que desciende del Cielo, descendiente de Dioses, nuestro Último Principe Maya, no parece Indio. Sus cabellos son amarillos como los rayos del sol, su color es blanco como la leche, sus facciones como las de su padre son las de un Blanco, quizá lo único que lo diferencia de esa raza conquistadora es su complexión física es mas bajo de lo normal aunque mas alto que un indio y su cuerpo no refleja la altanería de esa raza, por lo demas es un blanco y como tal ha sido criado, su padre se ha encargado de eso.
Al principio no era bien visto por su padre, pero con el tiempo al ver a su pequeño tan parecido a él comprendio que no era un Indio, sino un mestizo a mucha honrra para él, pues no podría tratar como igual a un Hijo que pareciera Indio y tendría que esclavisarlo como a los demas de su raza, sin embargo no fue ese su destino, sino mas bien, fue criado bajo la sombra de su padre, con todos los beneficios que da ser blanco, sin trabajos forzados, con educación de primera, en los mejores colegios y universidades, nunca se le forzó a hacer algo que no quisiera. El lazo entre padre e hijo se fortaleció de tal forma que uno daría la vida por el otro y más aún, su padre un Blanco ahora protector de Indios y de las causas sociales que agobian a esa raza en un tiempo despreciada y que ahora intenta ayudar.
La infancia de nuestro Último Principe Maya ha sido esplendorosa, en las Fincas y Haciendas de su padre, ha sido siempre respetado, muchos saben que es un mestizo pero nadie puede hablar de ello, no importa que su madre sea una Ladina, su Padre es un Blanco, el Patrón, el Amo, y como tal, nadie puede replicar una orden y todos conocen del amor que le tiene a su Hijo, así que nadie se atreve siquiera a mirarle directo a los ojos que sería una ofensa a su Padre y le costaría a cualquiera que osara tremenda falta por lo menos la comida o la vida.
En sus primeros años no ha estado lleno de grandezas o lujos, su padre no lo ha querido así, en parte porque siempre recuerda que es un Indio y por otro lado por la ley impuesta de su Padre "En la vida todo se gana", una lección que le acompañará por el resto de su vida, otra razón porque su padre sabe muy bien que ante los indios este chico es su Hijo, pero ante otros Blancos este chico solo será un pobre diablo, un mestizo como todos los demas, por ello debe aprender a ganarse la vida. Esta época la vivió en el pueblo, sus amigos mestizos en su mayoría no hacían muchas distinciones, aunque sí despreciaban a los indios.
A finales de su infancia conoció a su Tía, prima de su madre, muy unidas no solo por la afinidad de su sangre sino también por sus costumbres, así nuestro infante Ilhuitemoc conoció más de cerca de donde provenía, qué era ese coraje que guardaba su corazón, indómito y a ratos pendenciero. Sus amigos muchos mas altos que él no sabían como era posible que un chico tan frágil en su físico los dominara incluso a puño limpio, tenía una agilidad por ratos asombrosa pero también no se aprovechaba de esa situación, por el contrario muchos pedian su consejo y solicitaban que arreglase sus disputas de juegos como si hera válido un gol, un saque, un córner, desde pequeño era un líder y se ganaba el respeto de los demás.
Esa amistad cercana de su madre con su tía le permitió acercarce a las plantaciones, fincas y haciendas de su padre, así tambien sostuvo una estrecha relación con las dificultades de los Indios y también con sus deleites, encontró fascinación por la música, el baile y el corazón aventurero del Indio,
Sus años de Juventud estuvieron llenos de muchas alegrías, un Blanco jamás pasa penurias, no conoce el trabajo, el hambre, la sed, el sol, la gruesa cáscara del caite en sus pies si es que los tiene, lo pesado del sudor del trabajo forzado cuando se tiene fiebre, el azote de un capataz, el grito de una cocinera regordeta tirando tortillas a sus iguales.
Continuación....
En esa juventud se dió cuenta que no era un Blanco, también que su madre era Ladina, tomó a bien ser de sangre India en gran parte por el acercamiento a su Tía y por haber conocido a sus primos, y por ese aprecio le tomo amor a la sangre, sin guardar repudio a su otra mitad, la conquistadora.
Su Primo, mayormente Indio, un meztiso completo, de aspecto muy moreno, se convirtión en su mejor amigo, su hermano, su compañero de parrandas y cómplice de conquistas.
Tambien se percató que para los demás blancos no sería el Hijo del Amo sino un mestizo, razón por la que tendría que trabajar mas que los demás y ser mejor que los demás para habrirse espacio en ese mundo muy hostil.
Su carácter se fortaleció con los pocos trabajos forzados que él mismo se obligaba a hacer, a la par de su Hermano como cariñosamente se trataban con su primo. Eso fue de gran ayuda para levantar su coraje, su autoestima, para comprender las penas por las que pasa un Indio penas de todo tipo como la negación a la educación, al trabajo, a cargos que no sean de azote, al buen trato, aprendió que no existe diferencia entre las razas salvo el desprecio que los Blancos sientes por los Indios y el odio ancestral de los Indios hacia los Blancos.
Esa fortaleza de carácter es bien vista por todos, su entusiamo para emprender cualquier proyecto es la envida de muchos, tanto en la Universidad como en sus trabajos, es bien visto y bien tratado por todos los Blancos, muchos le presionan u ofrecen a sus hijas en matrimonio, hacen ofrecimientos de empresas, haciendas y toda clase de arreglos económicos que le llevarían a una gran clase social, pero ninguna oferta es válida sino incluye el amor.
Nuestro Último Principe Maya, como todo Indio priva en su corazón tener el Amor antes que cualquier riqueza, muchos lo consideran loco por no aceptar grandes propuestas, otros lo consideran estúpido por despreciar a las Hijas de algunos Blancos muy respetados tanto que hasta han temido por su vida, pues ese tipo de desprecios no se hacen en vida.
Enamoradizo como ninguno, Ilhuitemoc habla como un Indio y no existe chica bonita que pueda resistirse a las tentaciones de un alma sincera, noble, audaz y a su vez pendenciera, aventurera, es detallista que saca versos hasta de los caminos, no digamos de los ojos y cristalinos cabellos de sus enamradas.
Todo sin exceder lo que hasta sus propios límites le es permitido, no puede dejar su sangre dispersa, pues eso sería una deshonra para su pueblo, no puede engañar ni mentir, porque un noble guerrero descendiente de Dioses no debe manchar sus labios con injurias.
Pero llegará el día en que encuentre la Mujer indicada por los Dioses, una Princesa Digna de Último Principe Maya.
En su edad adulta, esa en la que se encuentra, se ha dado cuenta de su gran responsabilidad, no se trata solo de cuidar a su madre y padre en su vejez, a sus hermanas con todo el resto de su familia, su responsabilidad es mucho mayor, es con toda esa raza a la cual debe procurar brindar ayuda para que puedan resurgir como la raza indómita que siempre fue.
Hoy se prepara para luchar con el Poder Político para hacer valer los derechos de su gente, con el Poder Económico para procurar brindar a su tribu las oportunidades negadas desde su conquista.
Se enfrenta a una gran labor, pero para eso ha sido enviado por los Dioses, para dirigir a su raza en estos nuevstos tiempos, ya olvidadas las conquistas pero no las insjusticias.
Estas son las Aventuras de Huiltemoc el que desciende del cielo, nuestro Último Principe Maya.
Nacido de Padre Blanco y Madre Ladina, durante mucho tiempo no conoció su destino, ahora se prepara para dirigir los caminos de aquellos a quienes ha venido a comandar ahora como en una de las tantas guerras de sus antepasados, una guerra con armas diferentes, las del pensamiento, que sus iguales no saben utilizar, una nueva guerra igual o peor de sangrienta que las de sus ancestros, hoy cual Atlas lleva sobre sus hombros la responsabilidad de dirigir a su pueblo y encausar los cambios necesarios para que su tribu sea respetada.
Ilhuitemoc - El que desciende del Cielo, descendiente de Dioses, nuestro Último Principe Maya, no parece Indio. Sus cabellos son amarillos como los rayos del sol, su color es blanco como la leche, sus facciones como las de su padre son las de un Blanco, quizá lo único que lo diferencia de esa raza conquistadora es su complexión física es mas bajo de lo normal aunque mas alto que un indio y su cuerpo no refleja la altanería de esa raza, por lo demas es un blanco y como tal ha sido criado, su padre se ha encargado de eso.
Al principio no era bien visto por su padre, pero con el tiempo al ver a su pequeño tan parecido a él comprendio que no era un Indio, sino un mestizo a mucha honrra para él, pues no podría tratar como igual a un Hijo que pareciera Indio y tendría que esclavisarlo como a los demas de su raza, sin embargo no fue ese su destino, sino mas bien, fue criado bajo la sombra de su padre, con todos los beneficios que da ser blanco, sin trabajos forzados, con educación de primera, en los mejores colegios y universidades, nunca se le forzó a hacer algo que no quisiera. El lazo entre padre e hijo se fortaleció de tal forma que uno daría la vida por el otro y más aún, su padre un Blanco ahora protector de Indios y de las causas sociales que agobian a esa raza en un tiempo despreciada y que ahora intenta ayudar.
La infancia de nuestro Último Principe Maya ha sido esplendorosa, en las Fincas y Haciendas de su padre, ha sido siempre respetado, muchos saben que es un mestizo pero nadie puede hablar de ello, no importa que su madre sea una Ladina, su Padre es un Blanco, el Patrón, el Amo, y como tal, nadie puede replicar una orden y todos conocen del amor que le tiene a su Hijo, así que nadie se atreve siquiera a mirarle directo a los ojos que sería una ofensa a su Padre y le costaría a cualquiera que osara tremenda falta por lo menos la comida o la vida.
En sus primeros años no ha estado lleno de grandezas o lujos, su padre no lo ha querido así, en parte porque siempre recuerda que es un Indio y por otro lado por la ley impuesta de su Padre "En la vida todo se gana", una lección que le acompañará por el resto de su vida, otra razón porque su padre sabe muy bien que ante los indios este chico es su Hijo, pero ante otros Blancos este chico solo será un pobre diablo, un mestizo como todos los demas, por ello debe aprender a ganarse la vida. Esta época la vivió en el pueblo, sus amigos mestizos en su mayoría no hacían muchas distinciones, aunque sí despreciaban a los indios.
A finales de su infancia conoció a su Tía, prima de su madre, muy unidas no solo por la afinidad de su sangre sino también por sus costumbres, así nuestro infante Ilhuitemoc conoció más de cerca de donde provenía, qué era ese coraje que guardaba su corazón, indómito y a ratos pendenciero. Sus amigos muchos mas altos que él no sabían como era posible que un chico tan frágil en su físico los dominara incluso a puño limpio, tenía una agilidad por ratos asombrosa pero también no se aprovechaba de esa situación, por el contrario muchos pedian su consejo y solicitaban que arreglase sus disputas de juegos como si hera válido un gol, un saque, un córner, desde pequeño era un líder y se ganaba el respeto de los demás.
Esa amistad cercana de su madre con su tía le permitió acercarce a las plantaciones, fincas y haciendas de su padre, así tambien sostuvo una estrecha relación con las dificultades de los Indios y también con sus deleites, encontró fascinación por la música, el baile y el corazón aventurero del Indio,
Sus años de Juventud estuvieron llenos de muchas alegrías, un Blanco jamás pasa penurias, no conoce el trabajo, el hambre, la sed, el sol, la gruesa cáscara del caite en sus pies si es que los tiene, lo pesado del sudor del trabajo forzado cuando se tiene fiebre, el azote de un capataz, el grito de una cocinera regordeta tirando tortillas a sus iguales.
Continuación....
En esa juventud se dió cuenta que no era un Blanco, también que su madre era Ladina, tomó a bien ser de sangre India en gran parte por el acercamiento a su Tía y por haber conocido a sus primos, y por ese aprecio le tomo amor a la sangre, sin guardar repudio a su otra mitad, la conquistadora.
Su Primo, mayormente Indio, un meztiso completo, de aspecto muy moreno, se convirtión en su mejor amigo, su hermano, su compañero de parrandas y cómplice de conquistas.
Tambien se percató que para los demás blancos no sería el Hijo del Amo sino un mestizo, razón por la que tendría que trabajar mas que los demás y ser mejor que los demás para habrirse espacio en ese mundo muy hostil.
Su carácter se fortaleció con los pocos trabajos forzados que él mismo se obligaba a hacer, a la par de su Hermano como cariñosamente se trataban con su primo. Eso fue de gran ayuda para levantar su coraje, su autoestima, para comprender las penas por las que pasa un Indio penas de todo tipo como la negación a la educación, al trabajo, a cargos que no sean de azote, al buen trato, aprendió que no existe diferencia entre las razas salvo el desprecio que los Blancos sientes por los Indios y el odio ancestral de los Indios hacia los Blancos.
Esa fortaleza de carácter es bien vista por todos, su entusiamo para emprender cualquier proyecto es la envida de muchos, tanto en la Universidad como en sus trabajos, es bien visto y bien tratado por todos los Blancos, muchos le presionan u ofrecen a sus hijas en matrimonio, hacen ofrecimientos de empresas, haciendas y toda clase de arreglos económicos que le llevarían a una gran clase social, pero ninguna oferta es válida sino incluye el amor.
Nuestro Último Principe Maya, como todo Indio priva en su corazón tener el Amor antes que cualquier riqueza, muchos lo consideran loco por no aceptar grandes propuestas, otros lo consideran estúpido por despreciar a las Hijas de algunos Blancos muy respetados tanto que hasta han temido por su vida, pues ese tipo de desprecios no se hacen en vida.
Enamoradizo como ninguno, Ilhuitemoc habla como un Indio y no existe chica bonita que pueda resistirse a las tentaciones de un alma sincera, noble, audaz y a su vez pendenciera, aventurera, es detallista que saca versos hasta de los caminos, no digamos de los ojos y cristalinos cabellos de sus enamradas.
Todo sin exceder lo que hasta sus propios límites le es permitido, no puede dejar su sangre dispersa, pues eso sería una deshonra para su pueblo, no puede engañar ni mentir, porque un noble guerrero descendiente de Dioses no debe manchar sus labios con injurias.
Pero llegará el día en que encuentre la Mujer indicada por los Dioses, una Princesa Digna de Último Principe Maya.
En su edad adulta, esa en la que se encuentra, se ha dado cuenta de su gran responsabilidad, no se trata solo de cuidar a su madre y padre en su vejez, a sus hermanas con todo el resto de su familia, su responsabilidad es mucho mayor, es con toda esa raza a la cual debe procurar brindar ayuda para que puedan resurgir como la raza indómita que siempre fue.
Hoy se prepara para luchar con el Poder Político para hacer valer los derechos de su gente, con el Poder Económico para procurar brindar a su tribu las oportunidades negadas desde su conquista.
Se enfrenta a una gran labor, pero para eso ha sido enviado por los Dioses, para dirigir a su raza en estos nuevstos tiempos, ya olvidadas las conquistas pero no las insjusticias.
Estas son las Aventuras de Huiltemoc el que desciende del cielo, nuestro Último Principe Maya.
martes, 16 de noviembre de 2010
Pato o Águila tú decides...
Les comparto un mensaje que me envió un amigo y que definitivamente estoy totalmente de acuerdo, no podía dejar de publicarlo acá.
&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&
Rodrigo estaba haciendo fila para poder ir al aeropuerto. Cuando un taxista se acercó, lo primero que notó fue que el taxi estaba limpio y brillante. El chofer bien vestido con una camisa blanca, corbata negra y pantalones negros muy bien planchados, el taxista salio del auto dio la vuelta y le abrió la puerta trasera del taxi.
Le alcanzo un cartón plastificado y le dijo: yo soy Willy, su chofer. Mientras pongo su maleta en el portaequipaje me gustaría que lea mi Misión.
Después de sentarse, Rodrigo leyó la tarjeta: Misión de Willy: “Hacer llegar a mis clientes a su destino final de la manera más rápida, segura y económica posible brindándole un ambiente amigable”
Rodrigo quedo impactado. Especialmente cuando se dio cuenta que el interior del taxi estaba igual que el exterior, ¡¡limpio sin una mancha!!
Mientras se acomodaba detrás del volante Willy le dijo, “Le gustaría un café? Tengo unos termos con café regular y descafeinado”. Rodrigo bromeando le dijo: “No, preferiría un refresco” Willy sonrío y dijo: “No hay problema tengo un hielera con refresco de Cola regular y dietética, agua y jugo de naranja”. Casi tartamudeando Rodrigo le dijo: “Tomare la Cola dietética”
Pasándole su bebida, Willy le dijo, “Si desea usted algo para leer, tengo el Reforma, Esto, Novedades y Selecciones…”
Al comenzar el viaje, Willy le paso a Rodrigo otro cartón plastificado, “Estas son las estaciones de radio que tengo y la lista de canciones que tocan, si quiere escuchar la radio”
Y como si esto no fuera demasiado, Willy le dijo que tenía el aire acondicionado prendido y preguntó si la temperatura estaba bien para él. Luego le avisó cual sería la mejor ruta a su destino a esta hora del día. También le hizo conocer que estaría contento de conversar con él o, si prefería lo dejaría solo en sus meditaciones.
“Dime Willy, -le pregunto asombrado Rodrigo- siempre has atendido a tus clientes así?”
Willy sonrió a través del espejo retrovisor. “No, no siempre. De hecho solamente los dos últimos dos años. Mis primero cinco años manejando los gaste la mayor parte del tiempo quejándome igual que el resto de los taxistas. Un día escuche en la radio acerca del Dr. Dyer un “Gurú” del desarrollo personal. El acababa de escribir un libro llamado “Tú lo obtendrás cuando creas en ello”. Dyer decía que si tu te levantas en la mañana esperando tener un mal día, seguro que lo tendrás, muy rara vez no se te cumplirá. El decía: Deja de quejarte. Se diferente de tu competencia. No seas un pato. Se un águila. Los patos solo hacen ruido y se quejan, las águilas se elevan por encima del grupo”.
“Esto me llego aquí, en medio de los ojos”, dijo Willy. “Dyer estaba realmente hablando de mi. Yo estaba todo el tiempo haciendo ruido y quejándome, entonces decidí cambiar mi actitud y ser un águila. Mire alrededor a los otros taxis y sus chóferes… los taxis estaban sucios, los chóferes no eran amigables y los clientes no estaban contentos. Entonces decidí hacer algunos cambios. Uno a la vez. Cuando mis clientes respondieron bien, hice más cambios”.
“Se nota que los cambios te han pagado”, le dijo Rodrigo.
“Si, seguro que si”, le dijo Willy. “Mi primer año de águila duplique mis ingresos con respecto al año anterior. Este año posiblemente lo cuadruplique. Usted tuvo suerte de tomar mi taxi hoy. Usualmente ya no estoy en la parada de taxis. Mis clientes hacen reservación a través de mi celular o dejan mensajes en mi contestador. Si yo no puedo servirlos consigo un amigo taxista águila confiable para que haga el servicio”.
Willy era fenomenal. Estaba haciendo el servicio de una limusina en un taxi normal.
Posiblemente haya contado esta historia a más de cincuenta taxistas, y solamente dos tomaron la idea y la desarrollaron. Cuando voy a sus ciudades, los llamo a ellos. El resto de los taxistas hacen bulla como los patos y me cuentan todas las razones por las que no pueden hacer nada de lo que les sugería.
Willy el taxista, tomo una diferente alternativa:
El decidió dejar de hacer ruido y quejarse como los patos y volar por encima del grupo como las águilas.
No importa si trabajas en una oficina, en mantenimiento, eres maestro, Un servidor público, "político", ejecutivo, empleado o profesionista, ¿Cómo te comportas? ¿Te dedicas a hacer ruido y a quejarte? ¿Te estás elevando por encima de los otros?
Recuerda: ES TÚ DECISIÓN Y CADA VEZ TIENES MENOS TIEMPO PARA TOMARLA
Antes un pato dispuesto a ser águila.... Hoy un Águila que nunca volverá ha ser pato.
Que pases un feliz día!!
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Rodrigo estaba haciendo fila para poder ir al aeropuerto. Cuando un taxista se acercó, lo primero que notó fue que el taxi estaba limpio y brillante. El chofer bien vestido con una camisa blanca, corbata negra y pantalones negros muy bien planchados, el taxista salio del auto dio la vuelta y le abrió la puerta trasera del taxi.
Le alcanzo un cartón plastificado y le dijo: yo soy Willy, su chofer. Mientras pongo su maleta en el portaequipaje me gustaría que lea mi Misión.
Después de sentarse, Rodrigo leyó la tarjeta: Misión de Willy: “Hacer llegar a mis clientes a su destino final de la manera más rápida, segura y económica posible brindándole un ambiente amigable”
Rodrigo quedo impactado. Especialmente cuando se dio cuenta que el interior del taxi estaba igual que el exterior, ¡¡limpio sin una mancha!!
Mientras se acomodaba detrás del volante Willy le dijo, “Le gustaría un café? Tengo unos termos con café regular y descafeinado”. Rodrigo bromeando le dijo: “No, preferiría un refresco” Willy sonrío y dijo: “No hay problema tengo un hielera con refresco de Cola regular y dietética, agua y jugo de naranja”. Casi tartamudeando Rodrigo le dijo: “Tomare la Cola dietética”
Pasándole su bebida, Willy le dijo, “Si desea usted algo para leer, tengo el Reforma, Esto, Novedades y Selecciones…”
Al comenzar el viaje, Willy le paso a Rodrigo otro cartón plastificado, “Estas son las estaciones de radio que tengo y la lista de canciones que tocan, si quiere escuchar la radio”
Y como si esto no fuera demasiado, Willy le dijo que tenía el aire acondicionado prendido y preguntó si la temperatura estaba bien para él. Luego le avisó cual sería la mejor ruta a su destino a esta hora del día. También le hizo conocer que estaría contento de conversar con él o, si prefería lo dejaría solo en sus meditaciones.
“Dime Willy, -le pregunto asombrado Rodrigo- siempre has atendido a tus clientes así?”
Willy sonrió a través del espejo retrovisor. “No, no siempre. De hecho solamente los dos últimos dos años. Mis primero cinco años manejando los gaste la mayor parte del tiempo quejándome igual que el resto de los taxistas. Un día escuche en la radio acerca del Dr. Dyer un “Gurú” del desarrollo personal. El acababa de escribir un libro llamado “Tú lo obtendrás cuando creas en ello”. Dyer decía que si tu te levantas en la mañana esperando tener un mal día, seguro que lo tendrás, muy rara vez no se te cumplirá. El decía: Deja de quejarte. Se diferente de tu competencia. No seas un pato. Se un águila. Los patos solo hacen ruido y se quejan, las águilas se elevan por encima del grupo”.
“Esto me llego aquí, en medio de los ojos”, dijo Willy. “Dyer estaba realmente hablando de mi. Yo estaba todo el tiempo haciendo ruido y quejándome, entonces decidí cambiar mi actitud y ser un águila. Mire alrededor a los otros taxis y sus chóferes… los taxis estaban sucios, los chóferes no eran amigables y los clientes no estaban contentos. Entonces decidí hacer algunos cambios. Uno a la vez. Cuando mis clientes respondieron bien, hice más cambios”.
“Se nota que los cambios te han pagado”, le dijo Rodrigo.
“Si, seguro que si”, le dijo Willy. “Mi primer año de águila duplique mis ingresos con respecto al año anterior. Este año posiblemente lo cuadruplique. Usted tuvo suerte de tomar mi taxi hoy. Usualmente ya no estoy en la parada de taxis. Mis clientes hacen reservación a través de mi celular o dejan mensajes en mi contestador. Si yo no puedo servirlos consigo un amigo taxista águila confiable para que haga el servicio”.
Willy era fenomenal. Estaba haciendo el servicio de una limusina en un taxi normal.
Posiblemente haya contado esta historia a más de cincuenta taxistas, y solamente dos tomaron la idea y la desarrollaron. Cuando voy a sus ciudades, los llamo a ellos. El resto de los taxistas hacen bulla como los patos y me cuentan todas las razones por las que no pueden hacer nada de lo que les sugería.
Willy el taxista, tomo una diferente alternativa:
El decidió dejar de hacer ruido y quejarse como los patos y volar por encima del grupo como las águilas.
No importa si trabajas en una oficina, en mantenimiento, eres maestro, Un servidor público, "político", ejecutivo, empleado o profesionista, ¿Cómo te comportas? ¿Te dedicas a hacer ruido y a quejarte? ¿Te estás elevando por encima de los otros?
Recuerda: ES TÚ DECISIÓN Y CADA VEZ TIENES MENOS TIEMPO PARA TOMARLA
Antes un pato dispuesto a ser águila.... Hoy un Águila que nunca volverá ha ser pato.
Que pases un feliz día!!
viernes, 12 de noviembre de 2010
Tierra de Jaguares
En este apartado encontrarán pequeños cuentos cortos de la vida normal, poesias o tonterias que se me ocurren cada día.
Entre ellas los Cuentos del Último Principe Maya Ilhuitemoc "El que Desciende del Cielo" mi personaje principal relacionado a nuestra cultura ancestral perdida.
Que los disfruten.
Entre ellas los Cuentos del Último Principe Maya Ilhuitemoc "El que Desciende del Cielo" mi personaje principal relacionado a nuestra cultura ancestral perdida.
Que los disfruten.
Citlalli (Estrella) no sabes sentir.
Ilhuitemoc El que Desciende del Cielo, nuestro Último Principe Maya, de corazón valiente, de familia de gallardos guerreros, enamorado como todos sus ancestros exclama a su amada Citlalli (Estrella/Luna) en los momentos que ella lo desprecia por ser un simple mortal aunque desendiente de Dioses:
"Mi Citlalli, que iluminas mi rostro cada noche y ocupas mis pensamientos cada dia, acaso siempre será lo mismo debes negarte a sentir para estar siempre radiante y despreciar a todos los gallardos guerreros que nunca humano alguno habrá de conquistarte.
Lastimas a todos y les niegas tu luz, sin importar si son hombres, guerreros o dioses, todos te siguen y nadie puede atraparte.
Padre cóncedeme los alados pies de tus huestes para alzarme sobre los aires, surcar las noches y alcanzar las estrellas, si en algo aprecias a éste último de tus descendientes y en mí encuentras agrado no te pido mas que alcanzar mi Citlalli candida estrella que me tiene encantado.
Citlalli que huyes a cada paso, sabrás que jamas me he dado por vencido, no ha habido guerrero mas grandioso que aquel que ha sobrevivido al tiempo que mantiene vivo en su corazón el coraje que hizo murallas con solo el viento, templos con solo polvo, mis ancestros raza hoy perdida me ha enseñado que sin tener alas he de conquistarte.
Es posible que en ese intento pierda mas que la vida, pero no huirás mas mi estrella divina, si he de bajarte de los cielos para poder acariciarte o si tenga que subir y convertirme en astro para estar a tu lado, nada podrá evitar que siga tras de ti, la eternidad no será suficiente para que sigas escondiendo tu amor, este es el hombre que robará tu corazón
Y si finalmente prefieres a otro, quizá a uno que no sea descendiente de un Dios uno de los muchos otros que existen hoy, tendras que conformarte porque ninguno será lo suficientemente noble para dejarte ser siempre una estrella y serás menos que un humano como yo."
"Mi Citlalli, que iluminas mi rostro cada noche y ocupas mis pensamientos cada dia, acaso siempre será lo mismo debes negarte a sentir para estar siempre radiante y despreciar a todos los gallardos guerreros que nunca humano alguno habrá de conquistarte.
Lastimas a todos y les niegas tu luz, sin importar si son hombres, guerreros o dioses, todos te siguen y nadie puede atraparte.
Padre cóncedeme los alados pies de tus huestes para alzarme sobre los aires, surcar las noches y alcanzar las estrellas, si en algo aprecias a éste último de tus descendientes y en mí encuentras agrado no te pido mas que alcanzar mi Citlalli candida estrella que me tiene encantado.
Citlalli que huyes a cada paso, sabrás que jamas me he dado por vencido, no ha habido guerrero mas grandioso que aquel que ha sobrevivido al tiempo que mantiene vivo en su corazón el coraje que hizo murallas con solo el viento, templos con solo polvo, mis ancestros raza hoy perdida me ha enseñado que sin tener alas he de conquistarte.
Es posible que en ese intento pierda mas que la vida, pero no huirás mas mi estrella divina, si he de bajarte de los cielos para poder acariciarte o si tenga que subir y convertirme en astro para estar a tu lado, nada podrá evitar que siga tras de ti, la eternidad no será suficiente para que sigas escondiendo tu amor, este es el hombre que robará tu corazón
Y si finalmente prefieres a otro, quizá a uno que no sea descendiente de un Dios uno de los muchos otros que existen hoy, tendras que conformarte porque ninguno será lo suficientemente noble para dejarte ser siempre una estrella y serás menos que un humano como yo."
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